Consumo de microplásticos en dieta humana creció más de seis veces desde 1990, superando niveles de 2018 exponencialmente. Partículas menores a 5 milímetros se infiltran en carne, lácteos, frutas, miel, huevos, sal marina vía plantas, animales y océanos contaminados.
Estudios muestran contaminación en alimentos cotidianos por absorción raíces o ingesta animales. Próximamente más plástico que peces en océanos.