Sebastián, un joven de 26 años que llegaba a su trabajo en una panificadora de Villa Lusuriaga, frustró un robo de su moto al enfrentar al motochorro armado que lo perseguía junto a un cómplice.
Dejó la moto encendida con llave puesta, entró al local, esperó que el ladrón guardara el arma para maniobrar y lo agarró del cuello, tirándolo al suelo. Sus compañeros salieron gritando y arrojando piedras, obligando a los delincuentes a huir.
Sebastián calculó el momento con adrenalina, sabiendo que ya lo habían robado antes, y priorizó defender su medio de trabajo. Maxi Real reportó en vivo desde el lugar, destacando la violencia extrema y la decisión temeraria del pibe de barrio.
El incidente ocurrió a las 6:15 de la mañana, cuando descargaban pedidos, y no hubo disparos pese al arma del ladrón.