Jorge de Lía relata sus orígenes en La Plata estudiando arquitectura, regentando restaurante y debut actoral a los 39 años en Buenos Aires. Hablaba con Lito Cruz, Lupi y otros antes de mudarse; dejó todo por teatro vocacional y Eddie Crilla trajo método Stanislavski.
Recuerda anécdota de puerta de restaurante con Tito Cossa buscando actor, lo que lo impulsó. Menciona separación de Susana, madre de Federico, y buena relación final con su nuevo esposo.
En Estamos en Una, el actor hincha de Estudiantes comparte con equipo futbolero.