Los mercados reaccionaron positivamente a la posibilidad de un acercamiento entre Estados Unidos e Irán, pero Irán endureció su posición en el Estrecho de Hormuz imponiendo nuevas reglas, aranceles y garantías solo a barcos de países no enfrentados con ellos, Israel o Estados Unidos.
En Pakistán, delegados negocian contra reloj un memorando de una página que incluye alto el fuego, apertura progresiva del estrecho y limitación al programa nuclear iraní. A cambio, Washington levantaría sanciones y liberaría fondos millonarios, aunque ninguna parte confía en la otra: Irán exige cese permanente, EEUU un no crecimiento nuclear por 20 años.
Donald Trump irrumpió amenazando con ataques mucho más intensos si no hay acuerdo, presionando a la Guardia Revolucionaria que gobierna Irán. El alto el fuego actual es frágil y se plantean tres escenarios: paz, zona gris de conflicto latente o escalada con impacto global en energía.