El Servicio Federal de Seguridad ruso detuvo a un ciudadano de la región de Kursk, sospechoso de recopilar inteligencia para los servicios ucranianos. El individuo fue contactado a través de Telegram por un representante de la inteligencia de defensa de Ucrania, quien lo incentivó a cooperar a cambio de dinero.
El espía reclutó al menos a cuatro residentes locales para transmitir información, incluyendo fotografías de instalaciones militares y civiles. Las autoridades rusas abrieron una causa penal por traición y el sospechoso admitió su culpabilidad.