Un hombre lleva a Leiva Joyas joyas de su familia para cotizar, desconfiando de las piedras por ser rubro complicado, y un reloj de su papá con valor sentimental, destinando el dinero a su ópera prima cinematográfica.
Descartan prendedor sin valor comercial por deterioro de perlas; valoran aros oro blanco pavé modernos articulados, reloj unisex moderno caro por marca, y anillo de casamiento de su mamá con piedra grande nítida pura y blanca pese a daño.
Ofrecen total de 99 millones de pesos, que acepta en dólares para su proyecto.
Destaca los 50 años de trayectoria del comercio.