Diego Cabot declaró 11 horas como testigo en el juicio por la causa Cuadernos, la corrupción más importante de la historia, reconociendo los seis cuadernos originales entregados en 2018 que detallan coimas relatadas por el chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno.
Enfrentó interrogatorios agresivos de defensas de imputados como Rafael Sorens y empresarios poderosos, rechazando revelar fuentes protegidas constitucionalmente; rechazó custodia por integridad familiar y para mantener intimidad con fuentes, pese a amenazas, robos y presiones vividas.
Paula Oliveto criticó el ataque al periodista valiente que denunció el esquema kirchnerista desde 2004, enfrentando poder real económico; Cabot relató vorágine investigativa, aislamiento en tribunal y dificultad de memoria tras siete años, destacando beligerancia de algunos abogados pero amabilidad de otros.
El foco defensivo fue en nulidades procesales y origen de pruebas, ignorando inocencia de imputados como Cristina Kirchner; se compara con Lava Jato, ratificado por arrepentidos; hoy declaran Candela Aini y Santiago Nasra.
Cabot enfatizó enfrentar poder establecido que hoy gana concesiones por décadas, previsible desvirtúe al mensajero pero imprevisible reacción empresaria; momento clave fue debate por fuentes, crucial para periodismo.