En Gran Hermano, Daniela arma grupos separados con presupuestos propios y prohíbe que Eduardo se siente en su mesa, generando tensión en la casa.
Grecia Colmenares, usualmente tranquila, enfrenta a Daniela defendiendo la mesa como sagrada y rechazando exclusiones por comida.
Daniela insiste en proteger su equipo y teoriza sobre espías encubiertos entre participantes descartados.