La calificadora de riesgo FITG mejoró la calificación de la deuda argentina de CCC altísimo riesgo a deuda especulativa, por mejor perfil fiscal y de deudor.
El país bajó gasto público, lo que facilita que bancos y fondos internacionales compren bonos argentinos, ya que antes las normas les impedían invertir en alto riesgo.
Esta calificación se asemeja a la de 2018 y abre posibilidad concreta de ingreso de más dinero al país.