Bad Bunny se caracterizó como versión anciana de sí mismo en la gala del Met con prótesis de Mike Marino. El cantante lució barba, arrugas, papada y traje que representaban el paso del tiempo en la sala The Aging Body, tardando horas en la transformación.
El proceso incluyó detalles como reloj y composición para evocar 53 años más, generando admiración por el talento detrás.