El gobierno de Australia anunció una inversión de 10 mil millones de dólares australianos (unos 7.220 millones USD) para crear una reserva estatal permanente de combustible, ante crisis por guerra en Oriente Medio.
La reserva alcanzará mil millones de litros, cubriendo 50 días de suministro, sumándose a existencias privadas. Australia importa el 80% de sus combustibles y sufrió escasez localizada.
El paquete incluye 3.200 millones para diésel y combustible de aviación, reduciendo obligaciones mínimas a importadores. Antes, era uno de pocos países sin reserva estatal según Agencia Internacional de Energía.