El programa Argenzuela repasa en tono satírico y burlón el escándalo de Manuel Adorni, vocero presidencial, quien enfrenta denuncias por incompatibilidades y enriquecimiento irregular desde que asumió su cargo.
Se muestran fotos iniciales de Adorni con su esposa Betina Julieta Angeletti, viajes en jet privado a Punta del Este pagados por el empresario Grandío, propiedades en countries como Indio Cuá con reformas millonarias de casi 250.000 pesos en cascadas y piscinas, departamento en Miró financiado con 65.000 dólares en negro, y gastos en boliches como Yao Yao facturados tardíamente.
El escándalo se amplifica con la custodia policial asignada a la esposa de Adorni, usada para traslados a manicura, ferretería, bares hasta las 4 de la mañana y campamentos escolares de sus hijos, generando quejas de otras madres. Además, viajes a Aruba y España en primera clase con amigas, y pedidos de desarchivo de causas por uso del avión presidencial.
Con Patricia Bullrich pidiendo su renuncia, Karina Milei gritando enojada y Martín Menem en el medio, el conductor ironiza que Adorni hace el programa solo y exige su cabeza para salvar al gobierno. Hoy, el juez Ariel Lijo ordenó levantar el secreto fiscal sobre bienes de Adorni y Angeletti en Indio Cuá, mientras el fiscal investiga negociaciones incompatibles con Grandío.
El panel bromea sobre el 'efecto Adorni' que arrastra a más funcionarios, con amenazas a testigos como el contratista Tobar, y cuestiona el origen de los fondos mientras Adorni insiste en que 'no hay más nada'.