El presidente de Estados Unidos Donald Trump declaró desde la Casa Blanca que la guerra con Irán puede durar dos semanas más, quizás tres, pero reiteró que no quiere ir a Irán a matar gente porque es demasiado duro. Pidió un acuerdo inteligente a Teherán, insistiendo en que nunca tendrá arma nuclear y que ya no controla marina ni fuerza aérea.
Trump minimizó la duración del conflicto, afirmando que el tiempo no es crucial para EE.UU. y que ya ganaron militarmente con el bloqueo del Estrecho de Hormuz, descrito como un pedazo de oro. Admitió ataques iraníes pero los consideró no violatorios de la tregua, mientras el Proyecto Libertad escolta buques de forma defensiva. Encuestas muestran 62% de desaprobación pública a su manejo, aunque su base MAGA lo respalda al 85% y pide acelerar el fin.
El canciller iraní Abbas Araghchi rechazó solución militar, justificó ataques con drones y misiles a vecinos, y amenazó a Emiratos Árabes Unidos. Anunció viaje a Beijing para reunirse con Wang Yi o Xi Jinping, ante cumbre Trump-Xi Jinping prevista para 12-13 de mayo. Israel prepara fuerza aérea contra Irán, y EE.UU. destruyó siete lanchas iraníes hostiles.
En Hormuz, solo ocho buques cruzaron el 4 de mayo, incluyendo un cisterna comercial de Botsuana, pese a bloqueos recíprocos. Precio del petróleo Brent cayó 4% a 102 dólares, corrigiendo volatilidad desde febrero. EE.UU. presiona a China por comprar 90% del petróleo iraní, viéndolo como financiamiento al terrorismo, vía secretario del Tesoro Scott Bessent.
Analistas destacan ventaja temporal de EE.UU. con 51 navíos petroleros iraníes devueltos, 10 ataques iraníes no respondidos ofensivamente, y consenso internacional contra nuclear iraní por su rol disruptor en Medio Oriente.