En Teherán, un café librería ultramoderno abrió hace seis meses y ahora está lleno de clientes, mostrando que la vida vuelve a la normalidad tras la guerra. La gente, especialmente jóvenes y clase media, acude en masa a los cafés después de meses de represión y bombardeos estadounidenses e israelíes.
El dueño del local relata que el negocio cayó drásticamente durante la guerra de 12 días en junio de 2025 y los eventos de enero y febrero, pero ahora el personal regresó y las cosas se normalizan. Los iraníes recuperan espacios públicos, con miles de establecimientos abiertos recientemente.
Las mujeres se atreven cada vez más a salir sin hijab, vistiendo estilo occidental, celebrando esta victoria tras pagar un alto precio. Aunque el hijab sigue obligatorio, las autoridades han relajado restricciones como permitir que las mujeres conduzcan motocicletas desde febrero.
En centros culturales se organizan debates nocturnos sobre la política y el eje de la resistencia, con artistas e intelectuales dialogando abiertamente, algo nuevo en público. Sin embargo, las autoridades intensifican arrestos por vínculos con oposición y han ahorcado a algunos acusados de espionaje.