Sol, expulsada de Gran Hermano, defiende su rol de jugadora desestabilizadora, pinchando debilidades ajenas como tomar agua o prejuicios físicos para competir. Explica que entendía el formato como reality show con micrófonos y cámaras, disfrutando actuar y mentir estratégicamente sin ser agresiva.
Recibió ataques personales como 'anorexica' o 'asco' de Shipio y otros, viéndolo como odio real y prejuicios; se defendía frente a discriminaciones. Destaca doble moral en la casa, bancando roles complejos como villana mientras exponía traiciones de Manuel y Ema.
Admite ser frontal en blanco/negro, no tibia; como mamá de 15 años después, costó más pero apasionó el juego. Nega ser personaje, solo roles contextuales; compara mentiras del juego con no traicionar en vida real. Revela estrategia guardada contra Manuel por ego y traición temprana.
Desmiente teoría de salida intencional como Cristianu para espiar; quería salir por personal. Critica vibra pesada pero la vivía como parte del reality, señalando doble discurso.