Sol, la participante expulsada de Gran Hermano, niega haber planeado su salida como la estrategia de Cristianu para observar el exterior y reingresar. Explica que solo expresaba en el confesionario su nostalgia por la familia y sentimientos personales, sin jugar con eso, y salió feliz sin tomarlo a mal.
Defiende su estilo de juego desestabilizador pinchando debilidades ajenas, como tomar agua o prejuicios, para competir, y destaca la doble moral de la casa donde sus acciones eran malas pero las de otros no. Recibió ataques discriminatorios como "anoréxica" o "asco" de Shipio y otros, viéndolos como odio real, y se defendía frontalmente como en la vida real.
Ama el formato del reality, disfrutaba actuar y mentir estratégicamente, y considera volver porque extraña la casa aunque estar sola es difícil. Critica la vibra pesada y actitudes agresivas de Nazareno hacia Pincoya, que otros minimizaban victimizándola. Revela estrategia guardada contra Manuel por traiciones y ego, y expresa cariño por Eduardo, deseando que Nazareno se vaya.
Compara su rol con el de Chincia, buena adentro y mala afuera para dar show, y enfatiza que en la vida real no traiciona ni miente como en el juego.