En el gimnasio de Ronia Castro en Temperley, una fila de más de 1000 personas, mayormente jubilados, retira siete alimentos básicos (arroz, fideo, polenta, lentejas, arvejas, harina, azúcar, yerba) cada viernes porque las jubilaciones mínimas no alcanzan pese a bonos. El comedor atiende a 6400 personas mensuales en 14 comedores y merenderos, triplicado desde la asunción de Milei, con ayuda del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense de Andrés Larroque.
Jubilados y familias con trabajo relataron que no les alcanza: una señora de 78 años con hija desocupada y nieto, otra con 95% discapacidad sin pensión, jóvenes madres y desocupados. Critican a Milei y Macri por recortes, con testimonios como "hijos de mil putas" que se llevan el país, y piden que se vayan. Personas cosen o venden cosméticos para sobrevivir, consumiendo polenta y mate cocido sin la ayuda.
Ronia Castro, exdeportista, abrió durante la pandemia con ollas de 60 litros y ahora viaja a Río Gallegos para ayudar con Pablo Grasso. Agradece donaciones vía alias Quimei.Castro, camiones de Abel y José Veraldi, Miguel Jiménez y empresarios anónimos. Insiste en colaborar porque "un país tan rico no debería pasar esto" y él conoce el hambre de su infancia.