Eugenia Quevedo confesó en Instagram su frustración tras cantar con Ricardo Arjona en Movistar Arena, admitiendo que nervios incontrolables la impidieron darlo todo pese a su preparación, sintiéndose impostora y al borde del llanto.
Eliminó el post inicial por uno de agradecimiento tras apoyo de redes, destacando que abrazar a su hija le da paz. El psicólogo Diego Quindimil analizó el síndrome del impostor ligado al perfeccionismo, donde uno duda de sí mismo y ve todo insuficiente aunque aplaudan.
Explicó que surge de autoexigencia extrema, adicción al trabajo y miedo a ser descubierto como fraude, convirtiendo placer en sufrimiento. Recomendó valorar logros, bancar halagos, elevar autoestima sin soberbia y cambiar lenguaje para aceptar esfuerzos propios.
Panel debatió mecanismos neuróticos que impiden disfrutar éxitos por culpa o mirada ajena, común en expuestos como artistas. Quindimil reiteró apoyar logros y autoestima para revertir, invitado a volver al programa.