Un policía vestido de civil fue asaltado bajo lluvia de balas mientras estaba con su nieta pequeña afuera de su auto. Los delincuentes lo apuntaron, lo tiraron al piso e intentaron robarle su arma reglamentaria, que ocultó bajo su campera.
El policía relató: "Me dice, bájate, te mato, te mato... Le digo, pará, que le está la nena". Pensó en disparar 6 o 7 veces pero no lo hizo porque los ladrones seguían apuntando. El auto quedó dañado por los impactos.
Los atacantes huyeron con la nieta intentando salir del vehículo, en un episodio de inseguridad nocturna.