El piloto Pablo y su hija Sofi negocian la tasación de un cronómetro marino Charlotte Frostman de 1850 y un barómetro bilingüe en Salta con tasadores de Leyva Joyas.
Las piezas, deterioradas pero auténticas y valiosas para coleccionistas, reciben una oferta inicial de 3.500.000 pesos por Pablo, que baja a 3.000.000 pesos por el combo tras verificar números de serie y legitimidad.
Pablo decide que los 3 millones de pesos vayan a la cuenta de Sofi para su futuro, evitando depósito directo por requisitos de presencia, y cierran el acuerdo con transferencia bancaria.