La ciudad de Oporto, en el norte de Portugal, luce sus construcciones antiguas y monumentos que la convirtieron en patrimonio de la humanidad desde 1996.
Se recorren calles empedradas del barrio bohemio La Ribeira, fachadas con azulejos mayólicos del siglo XVII, y el río Duero con sus siete puentes, incluido el imponente puente Luis I.
En Villa Nova de Gaia se observan barcos tradicionales que traen cosechas de viñedos para el famoso vino porto, destacando la tradición milenaria y calidez humana del destino.