Nayara Cabral, una joven de 22 años de San Francisco Solano, enfrentó discriminación laboral por su lugar de residencia pese a ser abanderada y buen estudiante, recibiendo trabajos informales con malas condiciones.
Relata esfuerzos como trabajar en un bar en Palermo hasta las 2 de la mañana y esperar colectivos en Constitución, mientras postulantes de zonas acomodadas tienen cinco veces más chances según el Observatorio Social de la UCA.
La periodista Lorena Oliva destaca barreras estructurales y prejuicios en el proyecto Vidas Desiguales de Fundación La Nación, y menciona fundaciones como Fundación Empujar que capacitan y conectan jóvenes con empleos formales.
Tras viralizarse su historia, Nayara recibió ofertas y arranca mañana en una empresa de cosmética, subrayando el compromiso de estos jóvenes.