El gobierno de Javier Milei enfrenta desgaste político intenso por el testimonio del contratista Matías Tabar en la causa Adorni, quien declaró haber entregado 245 mil dólares en efectivo al jefe de gabinete Manuel Adorni, generando dudas internas y preguntas sobre su patrimonio de casi 850 mil dólares.
Panelistas revelan que un cercano al presidente recomendó auditar las cuentas de Adorni y pidió analizar el daño al gobierno, pero Milei insiste en bancarlo como leal e inocente, respondiendo "YO ESTOY TRANQUILO" en mayúsculas antes de viajar a EE.UU. Adorni niega culpa, afirma probar inocencia en meses y rechaza renunciar, pese a críticas por no presentar renuncia indeclinable ni declaración jurada.
Comparan con escándalos pasados como sobresueldos de Menem y Cavallo, y critican la soberbia de Adorni por no responder sospechas rápidamente. El caso erosiona logros económicos como baja inflación, superávit y salida del cepo, mientras oposición peronista se frota las manos ante errores de Milei.
Discuten si política daña economía o viceversa, citando morosidad y cambio de modelo como factores, pero enfatizan que corrupción pesa más cuando economía frena. Milei ignora manual bilardista de priorizar lo debido sobre lo deseable.