Marta Beatriz, una mujer de más de 100 años, dirige su empresa de transporte en el barrio de Pompeya, Buenos Aires, que fundó desde cero.
Se levanta todos los días a las ocho y media de la mañana, ceba mate con galletitas, toma jugos naturales de frutas y verduras como naranjas, espinacas y manzanas, y maneja su auto hasta la empresa sin necesidad de chofer, rechazando la dependencia de otros.
No toma medicamentos ni vacunas, evita el médico salvo en gripes, y atribuye su vitalidad a la independencia, el trabajo y disfrutar la vida, con empleados leales de hasta 40 años en la firma.
Recuerda anécdotas como el modista de Eva Perón, Paco Jamandreu, y critica la vida delegada como la de Mirta Legrand, prefiriendo ser dueña de su destino.