El pastor estudia Juan 6, donde Jesús repite cuatro veces que resucitará a quienes creen en él en el día final para vida eterna.
Se explica que comer su carne y beber su sangre significa meditar sus enseñanzas con apetito voraz, unirse espiritualmente a Dios y rechazar lo malo para prosperar.
Se advierte contra discutir con Dios, santificarse y prepararse, ya que sin santidad nadie verá al Señor, y los no creyentes irán al lago de fuego.