El gobierno de Estados Unidos cambió de posición y anunció acceso a los nuevos modelos de inteligencia artificial mediante acuerdos con Google DeepMind, Microsoft y XAI, un giro de 180 grados en la política del presidente Donald Trump de no intervenir en su desarrollo.
Trump impulsó el SFR en inteligencia artificial por su rol clave en la disputa geopolítica con China, pero se aísla ante crecientes preocupaciones públicas sobre impactos en empleo, precios de energía, educación, privacidad y salud mental.