El Estrecho de Hormuz, ubicado entre Irán y Omán, mide solo 33 kilómetros en su punto más angosto con carriles de navegación de 3 kilómetros por sentido y transporta 20 millones de barriles diarios de petróleo, equivalente al 20% del consumo mundial de hidrocarburos.
Arabia Saudita exporta el 38% del crudo que cruza el estrecho, mientras Qatar envía casi toda su producción de gas natural licuado, que representa el 20% del comercio global. El 84% del crudo va a mercados asiáticos como China, India, Japón y Corea del Sur.
La interrupción afecta precios del petróleo, producción industrial, generación eléctrica y transporte en economías dependientes de importaciones energéticas. Su importancia estratégica data de 1932 con el primer pozo en Bahrein y descubrimientos saudíes en 1938.
En 1951, Reino Unido bloqueó el estrecho por nacionalización iraní del petróleo. Durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), ambos atacaron petroleros, Irán minó aguas y amenazó cierre, lo que llevó a Estados Unidos a escoltar buques. Hoy, la armada iraní usa lanchas rápidas, misiles, drones y minas.
Legislador iraní Abraham Assisi advierte que interferencia de Washington viola alto el fuego. Secretario del Tesoro Scott Besen califica a Irán como mayor patrocinador estatal del terrorismo, y China compra el 90% de su energía, financiándolo.