La guerra en Irán amenaza la reputación financiera de Dubái, donde élites adineradas trasladan capital y activos a Singapur y Suiza.
Ataques iraníes con misiles y drones causaron crisis: mercados de Dubái y Abu Dhabi perdieron 120.000 millones de dólares, turismo cayó al 20% de ocupación hotelera, vuelos se redujeron dos tercios y transacciones inmobiliarias bajaron 20% a 10.100 millones.