Diego Cabot, periodista que reveló los Cuadernos de la corrupción, lleva más de nueve horas declarando como testigo en el juicio, bajo asedio de defensores de los acusados que buscan desacreditarlo, invalidar la prueba y ahora intentar forzarlo a revelar sus fuentes.
Los ataques incluyen cuestionar su denuncia ante el fiscal Carlos Stornelli, validar fotocopias pese a ratificaciones de arrepentidos como José López, y tratar al periodista como acusado en lugar de a los imputados por sobornos a Cristina Kirchner. Fuentes judiciales confirman que las fiscalías deben recibir denuncias periodísticas como esta.
La estrategia de los defensores, calificada de juego sucio y operación para embarrar al mensajero, falla al no quebrar declaraciones de arrepentidos ni la prueba validada legalmente. Solidaridad con Cabot por su valentía en una de las mayores investigaciones periodísticas.
La fiscal Fabiana León insistió en el juicio presencial, evitando Zoom semanal. El patrón se repite en casos como Skanska o Ruta del Dinero K, donde periodismo precede a justicia.