Un crucero de hiperlujo especializado en expediciones antárticas, con eslora de 100 metros y casco rompehielos, salió de Tierra del Fuego y ahora está anclado en Cabo Verde con tres muertos y siete infectados por hantavirus, incluyendo un argentino, sin permitir desembarco de 149 pasajeros y tripulantes confinados en camarotes.
Las autoridades buscan ratones en el barco como vector principal por inhalación de orina seca al barrer, aunque es difícil contagio persona a persona salvo estrecho; un infectólogo explicó que la variedad Andes permite transmisión humana y síntomas inician como gripe con fiebre, dolores y luego dificultad respiratoria grave, requiriendo terapia intensiva con mortalidad del 30-38%.
Los barcos no tienen unidades de terapia intensiva, por lo que urge aislar y bajar a tierra a sintomáticos con aislamiento respiratorio; el período de incubación es de 7 a 28 días y éticamente cuestionable no permitir desembarcos de casos preocupantes.
La situación es alarmante puertas adentro, con lista de pasajeros esperando control sanitario mientras expertos cuestionan si roedores subieron al barco o hubo excursión infectante.