El brasileño Josías Santos Regis hostigaba previamente a su expareja Mariana con llamadas y rondas antes de irrumpir en la casa de Esquina, Corrientes, donde baleó con seis disparos al vecino Javier, de los cuales cuatro impactaron, y se fugó con su hijo niño N.
Santos Regis contó con la ayuda del doctor Codazzi, propietario de la cabaña donde alquilaba, quien lo transportó hacia San Isidro mintiendo sobre la distancia recorrida; Codazzi, autodenominado "abogado del diablo" e involucrado en el caso Loan, fue detenido por encubrimiento al admitir que sacó al brasileño y al menor de la ciudad para evadir controles policiales intensos con Alerta Sofía.
Un peón rural descubrió a padre e hijo en una tapera abandonada a 47 kilómetros, donde habían dormido a la intemperie sobre el pasto por dos noches, cruzado el río Batelito –casi ahogándose el padre– y vivido lo que el niño relató como una "aventura"; Santos Regis, con antecedentes de violencia de género contra Mariana y de prender fuego la camioneta de su suegro Juan Ramón, carecía de plan de escape viable hacia la frontera.
La abogada de Mariana, Daniela Zapata, aclaró que la fuga no fue planeada meticulosamente, con condiciones precarias, y destacó posible violencia vicaria al dañar a la madre vía el hijo; el fiscal Javier Mosquera investiga tentativa de homicidio, sustracción del menor y origen del arma no identificada.
La madre recuperó al niño, pero persisten dudas sobre intenciones del padre más allá de la disputa familiar, en un caso que expone fallas en el seguimiento de denuncias previas.