Un chofer de Uber en Buenos Aires instaló un kiosco sobre su auto para vender productos económicos y complementar ingresos tras quedarse sin trabajo fijo, mostrando la crisis que obliga a emprender de forma improvisada.
Luis arrancó hace dos meses por consejo de su hermana, ofreciendo golosinas y otros items baratos a pasajeros. El programa destaca esta innovación como símbolo de la dura situación laboral en el país.