Un año después de asumir, el canciller federal alemán Friedrich Marx enfrenta bajos índices de aprobación, economía estancada y auge de la ultraderecha Alternativa para Alemania. Encuestas de INSA y FORZA muestran que su partido sería superado en elecciones generales.
Marx prometió reflotar la economía tras dos años de recesión con coalición conservadores-socialdemócratas, pero no hay transformaciones profundas. Su estilo impulsivo genera rechazo, especialmente entre mujeres, como en declaraciones sobre Irán que perdieron favor de Donald Trump.
Reformas en sanidad y pensiones se complican, con reproches internos al socio SPD. En política exterior, aumentó gasto en defensa y cohesión UE, pero la guerra de Irán afecta la economía alemana.