El brasileño Josías Santos Regis, prófugo tras balear con cuatro disparos al vecino Javier e irse con su hijo niño N, regenteaba el bar Plaza de Sabores en la playa de Esquina, Corrientes. Vecinos lo describen como emprendedor que vendía licuados, jugos y tragos, además de verduras en plazas y ferias.
El padre hostigaba previamente a su expareja Mariana con llamadas y rondas, tenía antecedentes solo por violencia de género como prender fuego su camioneta, y actuó en un brote irreflexivo sin plan orquestado. Contó con ayuda del doctor Codazzi, quien lo transportó mintiendo sobre la distancia, y ahora enfrenta cargos por encubrimiento.
La abogada Daniela Zapata explicó que el niño vivió la fuga como aventura, durmiendo a la intemperie y cruzando un río donde el padre casi se ahoga, sin relato del padre que indicara intenciones específicas. Se discute violencia vicaria por denigrar a la madre ante el hijo, y el intento de homicidio agrava todo, aunque no se sabe origen del arma ni si planeaba ir a Brasil pese a la cercanía fronteriza.
Tenía buena relación con sus hijos, los recogía del colegio o plaza y los devolvía por acuerdo informal con Mariana, pese a la violencia previa. Investigadores descartan secuestro planeado por la torpeza de la huida.