Manuel Adorni, vocero presidencial, enfrenta cuestionamientos por compromisos financieros por 725 mil dólares en dos años: 365 mil en viajes y gastos, 335 mil en deuda hipotecaria y 245 mil en refacciones de lujo en su casa del country Indio Cuá, según declaración del arquitecto Matías Tabar.
Panelistas debaten si justifica con salario de 3,5 millones brutos mensuales previos y duplicado recientemente, herencia de su madre fallecida, ventas de propiedades o ingresos de su esposa Betina, monotributista categoría A. Incluye alquiler temporario de 13 mil dólares, cocina por 20 mil dólares, horno Tromen por 2 mil dólares, jacuzzi y cascada, todo cash sin trazabilidad bancaria clara.
La denuncia de Marcela Pagano, ex Libertad Avanza, impulsó la pesquisa federal del fiscal Policita, que investiga 18 viajes como a Punta del Este (4.830 dólares avión privado) y Aruba (8.874 hotel), invitaciones a Disney para hijos de compañeros, llamadas al arquitecto para entorpecer y si pagó cash legalmente como funcionario.
Cruces acalorados en panel: unos exigen explicaciones juradas a fines de junio, otros defienden posibles ahorros o herencias; comparan con Luis Caputo multimillonario y critican falta de ventas previas de departamentos antes de nuevas compras.
Oficina Anticorrupción interviene; Adorni promete aclarar, pero tensiones internas de La Libertad Avanza.