La producción informó que se activó un teléfono del brasileño prófugo José Santo Reyes y la policía montó un operativo impresionante en Goya para buscarlo junto a su hijo Nahua Santos Riquelme.
El hermano de la madre, Matías, relató que el ataque a Javier Nievas fue un acto de violencia pura sin motivo de celos, ya que Reyes espió agazapado entre yuyos unos 20 minutos y disparó cuando Nievas pisó un pasto seco, hiriéndolo en pecho, mano y otras partes; Nievas sobrevivió y confirmó la versión.
Mariana Riquelme, la madre, habló angustiada pero fuerte por la fe, convencida de que Nahua está bien y lo recuperará ese día; contó un antecedente donde el padre se llevó a los niños localmente y los devolvió rápido gracias a su papá y hermano; negó relación romántica con Nievas, amigo de la familia, y adelantó que pedirá a la justicia prohibir visitas al padre violento.
El panel coincidió en que la tranquilidad de la familia viene de saber que Reyes, aunque tóxico y celoso, no dañaría a su hijo; lamentaron no haber judicializado visitas por miedo al abogado José Fernández Codazzi y a represalias, pese a antecedentes como el incendio de una camioneta.