Francisco Espíndola, vaqueano, encontró al niño N de 6 años y a su padre brasilero en un campo cerca de Esquina, Corrientes, después de tres días de rastrillaje intensivo. El niño estaba descalzo, picado por mosquitos, hambriento y suplicando pan, mientras el padre intentaba huir a Brasil por el monte oculto de la policía.
El padre, con antecedentes de violencia de género y prisión suspensa por quemar la camioneta del abuelo, secuestró al niño tras disparar cuatro tiros contra Julio Javier Nieva en una reunión familiar. Se deshizo del arma antes de la detención y contaba con ayuda del abogado Codazzi, quien lo transportó en su camioneta blanca detectada por cámaras de seguridad y triangulación telefónica.
Las cámaras captaron el vehículo de Codazzi dejando al padre y al niño en un paraje, desde donde iniciaron la travesía a pie. Codazzi, conocido por su rol controvertido en el caso Loan Peña como abogado de la tía sospechosa, fue detenido por auxiliar la fuga de un prófugo con un menor. El niño defendió a su padre gritando a la policía que no lo mataran.
La madre había permitido la visita para revinculación pese a la perimetral por violencia previa. El padre, irregular en el país desde hace una década, tenía dos hijos en común y se llevó solo al mayor. Autoridades investigan sus motivos y la rapidez con que obtuvo ayuda legal.