4 millones de argentinos padecen asma con bajos niveles de control, lo que genera 15.000 internaciones anuales y cerca de 300 muertes al año, según reveló un especialista que calificó la situación de inadmisible.
Los pacientes muestran falta de adherencia al tratamiento y controles médicos, pero cambiando la medicación de rescate por preventiva se logra mejoría en la función respiratoria, menos crisis y mejor pronóstico.
Con las herramientas actuales, más del 90% de los casos podrían controlarse bien, dejando solo un 5% de asmáticos graves que también tienen opciones terapéuticas disponibles.
El objetivo es que los asmáticos vivan una vida normal, desmintiendo el mito de que deben limitar actividades diarias por la enfermedad.