Sebastián, pareja de Tamara Paganini, cuenta en vivo que extraña su presencia en Gran Hermano pero no llora, y ve las galas ocasionalmente. Defiende el relato doloroso de Tamara sobre la pérdida de sus mellizos como catarsis sana, con grito espartano típico de ella para desahogarse.
Explica que hablarlo ayuda porque muchos comparten experiencias similares, y no fue obligado. Critica percepción de Nazareno Pincoya como insensible ante la historia conmovedora que conmovió a la casa, pero lo ve como nervios o diferencia en recepción.
Tamara juega estratégica sin alinearse, con relación abierta habilitada por su "Biblia" personal. Está tranquila, no explosiva como esperaban, esperando momentos para actuar, como con los cigarrillos. Sebastián anticipa ida y vuelta con Pincoya y manipulación constante en el juego.
Panel debate si es "planta" o fiel a su estilo, y pide más diversión en la casa más allá de estrategias. El programa cierra con gracias al equipo y audiencia.