El Kremlin reforzó drásticamente la seguridad personal de Vladimir Putin, instalando vigilancia en domicilios de colaboradores, prohibiendo transporte público a cocineros y guardaespaldas, y limitando celulares sin internet, según un informe de inteligencia europea.
Estas medidas se implementaron tras el asesinato en diciembre de 2025 del general Fanil Sarvarov, jefe de entrenamiento operacional ruso, víctima de una bomba en su coche, el tercer general asesinado en Moscú ese año. Putin también redujo visitas a lugares como su casa de verano en Baltay.