En Gran Hermano, los participantes jugaron un juego de bolillas de colores antes de la eliminación: verde para algo bueno, amarillo neutral o tibio, y rojo algo malo. Deben dirigirse al sorteado manteniendo respeto, sacando bolillas si sale su nombre.
Grecia dijo a la Bomba que es sentimental. Eduardo criticó a otra por insultar de más y desenfocarse del humor. Silly cuestionó los modos diarios de confrontación de alguien, respetando su frontalidad. Manuel recibió crítica por no hacer nada desde aliarse con Sol.
Chincia (o Pincolla) acusó a otra de ser terca y soberbia, defendiendo posturas contra todo. Nazareno elogió a alguien como la más inteligente, estratégica y guía del grupo. Luana confrontó a Zunino por traicionarla con la Bomba, mentiras, vacío emocional y agrandamiento.
Luana acusó a otros de meterse en su relación con Zunino y Silly, mientras él se defendió negando faltas de respeto. El juego generó tensiones, con panelistas comentando predicciones de eliminados como Eduardo o Nazareno.