Joana relató en vivo su experiencia de violencia de género con un exjugador de fútbol que la agredió física y verbalmente, con celos, control y abuso sin consentimiento. Pidió ayuda a Pamela Pompeyo, conviviente como "hermana", pero ella se alió con el agresor permitiéndole acceso pese a advertencias.
Explicó cómo víctimas son manipuladas por psicópatas encantadores externamente, y cómo amistades no escuchan por descrédito. Vinculó a caso actual de Pamela Pompeyo, recluida con botón antipánico pese a orden de restricción contra exmarido exrugbista que casi la mata.
Criticaron justicia por no prisión preventiva pese a videos fuertes rescatados, afirmando que "tiene que estar muerta para ir preso". Joana empatizó pero aclaró superó su trauma hace años.