Una inquilina murió por explosión de un calefactor defectuoso y su familia apunta a la negligencia del propietario, quien no actuó pese a olores a gas previos.
Las conexiones de gas eran precarias en el edificio con ocho departamentos pero solo cuatro instalaciones. La hermana olió gas, avisó al dueño, pero no hizo nada; una semana después ocurrió la tragedia.
El fiscal está de licencia desde el día del hecho y no citó a los dueños.