Mirta, una mujer de 64 años pensionada, vive en la vereda de su propia casa en calle 210 y 252 de Berazategui porque su hijo Ariel Federico Portillo Martín, de 36 años, la echó y destruyó paredes para impedirle entrar.
La vivienda pertenecía a los padres de Mirta, construida en los años 70 sin papeles formales. Viuda hace seis años, no puede pagar alquiler y buscó refugio en su casa familiar, pero el hijo la declaró sin derechos y la dejó afuera. Los vecinos la apoyan con una choza de madera hecha por un carpintero local llamado Lalo y liderada por Alejandra, trayéndole comida y permitiéndole usar baños.
Mirta toma remedios diarios por achaques de salud y enfrenta el frío e inclemencias. Denunció en fiscalía sin éxito por falta de papeles; pide intervención urgente del fiscal de turno. El hijo tiene perimetral contra el hermano mayor de Mirta, quien lo apoya, y trabaja en una empresa de aires acondicionados llamada Por Clima.
Los vecinos confrontaron al hijo en video, exigiendo explicación por dejar a su madre en la calle. El periodista critica la lentitud de la justicia y exige desalojo inmediato para proteger la vida de Mirta ante el invierno inminente.