Grecia Colmenares se encuentra más sola que nunca en la casa de Gran Hermano, donde habla pero nadie le responde ni le da atención.
Los participantes ignoran sus intentos de conversación sobre el clima, el idioma o saludos; sospechan que su inocencia es una estrategia y que es más inteligente de lo que parece.
A pesar de todo, Grecia sigue feliz como siempre, saludando y charlando sola.