La ofensiva de dos años en Gaza dejó 61 millones de toneladas de escombros que sepultan la infraestructura básica en barrios como Caliunís, ahora montañas de concreto y metal.
Palestinos reciclan escombros bajo proyecto de Naciones Unidas para pavimentar caminos y habilitar cocinas comunitarias, permitiendo paso de ayuda humanitaria ante parálisis internacional y restricciones fronterizas.
Removerlos es misión de alto riesgo por municiones no explotadas; equipos de desminado buscan minas antes de maquinaria. Podría tomar 7 años, pero recuperación requiere 71 mil millones de dólares en una década.
Para habitantes, reconstrucción es palada a palada entre ruinas; el Alto el Fuego solo cerró un capítulo, la supervivencia es la nueva batalla.