El fiscal Riveros testificó en el juicio contra tres colegas por mal desempeño en la investigación del crimen de la mujer Macarrón, expresando que fue lo peor que le pasó en 40 años de profesión y que le dolía declarar contra ellos.
Defendió su decisión de no acusar a Marcelo Macarrón por falta de pruebas sólidas, evitando un papelón judicial, y enfatizó que la causa no era compleja probatoriamente aunque se extendió 20 años por cuestiones procesales y mediáticas.
Insistió en que Roberto Bárzola no es culpable hasta que pruebas legalmente obtenidas demuestren lo contrario, y lamentó la prescripción de la causa dejando sinsabor a la familia sin ver al culpable preso.