Estados Unidos rompió el bloqueo del estrecho de Hormuz con cuatro buques, incluyendo dos destructores de misiles, en lugar del solo uno permitido.
Ciudades iraníes lo vieron como provocación y respondieron con misiles para amedrentar; en la Casa Blanca lo consideraron una agresión directa y Donald Trump advirtió que Irán será borrado de la tierra si un misil toca un barco estadounidense.