En la semifinal del Mundial de Suiza 1954, el cordobés Juan Eduardo Hoberg debutó en la selección uruguaya contra la Hungría de Oro de Puskás, que ganaba 2-0.
Hoberg marcó dos goles en su primera pelota tocada y en la jugada siguiente, empatando 2-2 el partido.
Sufría un paro cardíaco de 15 segundos, fue reanimado por el médico Carlos Zabate con masaje cardíaco y coramina, pero insistió en seguir jugando el tiempo suplementario y el partido por el tercer puesto, donde también anotó.
Hoberg sobrevivió además al día de su nacimiento, reanimación en Suiza y un accidente aéreo, ganándose el apodo de "el renacido".