Matías Tabar, constructor de Alta Constructora, declaró ante la justicia que Manuel Adorni le pagó en efectivo y sin facturación más de 245 mil dólares por refacciones en su casa del country Indio Cuá, en zona norte. El testimonio detalla un listado exhaustivo de obras como plomería, electricidad, parrillas, horno a leña, cascada, bomba de calor para pileta, riego automático, carpintería y plantas por 3 millones 250 mil pesos.
Las refacciones se extendieron por ocho meses, con pagos mensuales aproximados de 30 mil dólares, sin rastros del origen de los fondos. Adorni declaró solo 45 mil dólares en bienes, pero aparecen gastos masivos en propiedades y viajes, generando interrogantes sobre enriquecimiento ilícito mientras predica ajuste.
Se contrastan estos lujos con la realidad argentina: suba del 11,6% en colectivos bonaerenses, caída del 40% en uso de transporte público en AMBA, y el 90% de hogares con menos de 60 mil pesos diarios tras gastos fijos. Vox populi denuncia aumentos generalizados, jubilados que no llegan a fin de mes y sueldos menguantes.
Adorni evade preguntas remitiendo a la justicia, usa a su familia como escudo, miente sobre viajes (Bariloche, Aruba, Punta del Este, Europa de Bettina Angeletti), y hay denuncias de custodia irregular para su esposa Bettina Angeletti y posibles sobresueldos en el gobierno. Encuestas muestran caída en imagen de Milei y pérdida de esperanza.
El escándalo crece con cada testimonio, incluyendo chats ofrecidos por el constructor y pagos post-vacaciones como 9,5 millones de pesos en Hotel Shao Yao, Bariloche.